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Rutas y Viajes

Vive la historia de Castilla en las Merindades en Burgos




Contenidos del artículo

Hay 5 artículos en esta ruta

Las Merindades es una comarca burgalesa, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Llimitada al oeste y noroeste por la comunidad autónoma de Cantabria, al noreste por la provincia de Vizcaya, al este por la provincia de Álava y al sur por las comarcas burgalesas del Ebro, La Bureba y Páramos.
Los restos más antiguos encontrados en la comarca se remontan al Paleolítico. Los romanos también dejaron huella en la comarca. En la Alta Edad Media la comarca se suma a la reconquista iniciada por Don Pelayo desde Asturias.

Por las Merindades podrás descubrir la imponente huella de la historia de España. 
Desde el hombre primitivo, en Ojo Guareña, hasta nuestros días distintos pueblos nos han legado su herencia. En la Edad Media la comarca jugó un crucial papel en la Repoblación como núcleo del origen de Castilla.  
El arte románico adquiere nombre propio en las Merindades con magníficos templos repartidos por su variopinta geografía. Por otro lado, los restos del belicoso pasado se muestran en las abundantes torres defensivas y casas fuertes fruto de las luchas entre los linajes de los Salazar y de los Velasco. 

Vamos a descubrir en este tema, algunas de las poblaciones y lugares cargados de historia más relevantes y desconocidos por muchos...



Estos son los 4 sitios que visitar para disfrutar esta magnífica ruta
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01

Monasterio de Santa María de Rioseco


Monasterio de Santa María de Rioseco

El monasterio Santa María de Rioseco estuvo habitado durante siglos por monjes blancos de la Orden del Císter, llamados así por su indumentaria, por contraposición a los monjes cluniacenses, conocidos como monjes negros.

Pero no siempre estuvo ubicado donde hoy lo contemplamos. Su primer establecimiento fue en Quintanajuar, entre Cernégula y Masa. En 1135, el rey Alfonso VII el emperador entregó el monasterio de Quintanajuar al monje Cristóbal, sobre el que los estudiosos no se ponen de acuerdo en si era ya un monje blanco.

El rey Alfonso VIII deseaba pacificar la frontera de Castilla con Navarra, por eso les ofrece donaciones a los monjes de Quintanajuar, si se trasladan a San Cipriano Montes de Oca, lugar en el que se instalan en 1184. Pero no les gusta vivir en Montes de Oca, motivo por el que en los años siguientes fueron adquiriendo -bien mediante donaciones o mediante compras- terrenos en el Valle de Manzanedo. Por ello en 1204, los monjes se mudan a localidad de Rioseco, sin comunicárselo al Capítulo General y con el desagrado del rey. Por esta decisión el abad fue destituido.

Pero no se ubicaron en su actual localización al ser el terreno propiedad de los Velasco, señores de Medina de Pomar, sino junto a un arroyo que nace en Fuente Humorera y vierte sus aguas en el Ebro.

Con la compra del terreno a los Velasco, la disculpa de una inundación que “destruyó” el monasterio primitivo y el beneplácito, esta vez, del Capítulo General, se trasladaron en 1236 definitivamente al que sería su último y definitivo emplazamiento.

Mapa de ubicación

A orillas del río Ebro, en el escondido Valle de Manzanedo, en Las Merindades de Burgos

Breve historia

Orígenes

No siempre estuvo ubicado donde hoy lo contemplamos. Su primer establecimiento fue en Quintanajuar, entre Cernégula y Masa. En 1135, el rey Alfonso VII el emperador entregó el monasterio de Quintanajuar al monje Cristóbal, sobre el que los estudiosos no se ponen de acuerdo en si era ya un monje blanco.

El rey Alfonso VIII deseaba pacificar la frontera de Castilla con Navarra, por eso les ofrece donaciones a los monjes de Quintanajuar, si se trasladan a San Cipriano Montes de Oca, lugar en el que se instalan en 1184. Pero no les gusta vivir en Montes de Oca, motivo por el que en los años siguientes fueron adquiriendo -bien mediante donaciones o mediante compras- terrenos en el Valle de Manzanedo. Por ello en 1204, los monjes se mudan a localidad de Rioseco, sin comunicárselo al Capítulo General y con el desagrado del rey. Por esta decisión el abad fue destituido.
Pero no se ubicaron en su actual localización al ser el terreno propiedad de los Velasco, señores de Medina de Pomar, sino junto a un arroyo que nace en Fuente Humorera y vierte sus aguas en el Ebro.
Con la compra del terreno a los Velasco, la disculpa de una inundación que “destruyó” el monasterio primitivo y el beneplácito, esta vez, del Capítulo General, se trasladaron en 1236 definitivamente al que sería su último y definitivo emplazamiento.

El coto redondo de Rioseco

Los monasterios cistercienses supusieron un incipiente renacimiento cultural por su proyección espiritual, inseparable de su proyecto de transformación político-social.
La comunidad cisterciense estaba perfectamente estratificada; convivían los monjes “oradores” o letrados y los legos o “conversos” que se ocupaban del trabajo en las granjas.
En sus mejores momentos Rioseco debió contar aproximadamente con una comunidad de 100 personas, de las que 25 serían monjes y el resto conversos, novicios y criados.
En el recinto monástico estaban las dependencias de los monjes y separadas de estas la hospedería -donde se alojaban los viajeros- y el hospital, donde se cuidaba de los enfermos pobres. Asimismo los monjes se ocupaban de los indigentes que acudían al monasterio en busca de limosna, comida o ropa.
Fuera del convento se encontraban las familias que trabajaban en las granjas, ventas, molinos, y batanes.
Las granjas, molinos, batanes y ventas que formaban el coto redondo del monasterio de Rioseco eran: las ventas de los Hocinos y Manzanedillo, los molinos de Congosto, Bailera, Tollo y Cueva de Manzanedo, parte del pueblo de Remolino y las granjas de , San Cristóbal, Retuerto, Robledo, Fuente Humorera y Casabal.
Es importante recordar que los monjes de Rioseco crearon una explotación agrícola modélica, imponiendo en el Valle de Manzanedo los cultivos de trigo, viñedos y lino. También introdujeron los frutales en el Valle.



Destacó su plan ganadero, de ahí la importancia para los monjes de prados y bosques. Su cabaña ganadera llegó a contar con 2.000 cabezas de ovejas y en el Catastro del Marqués de se recoge que en su coto redondo había 200 carneros, 16 vacas, 70 cabras, 31 chivos y 12 cerdos. La importancia de su plan hidráulico justifica la elección de situar el monasterio junto al río Ebro.

El sigo XIX y XX, abandono y expolio

Con la guerra de la Independencia Española, los soldados franceses embargaron gran parte de los granos que almacenaban en monjes fueron obligados a exclaustrarse desde 1809 hasta junio de 1814, fecha en la que, con la vuelta del absolutista Fernando VII a España pudieron regresar a Rioseco. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) fueron de nuevo exclaustrados y salieron a pública subasta algunas de las propiedades del monasterio. Tuvieron especial aceptación y buena venta los molinos. De nuevo una orden de Fernando VII tras el fin de la revuelta liberal les devolverá al monasterio.
El 6 de noviembre de 1835 se procedió a la venta del monasterio. Años después, Francisco Arquiaga, comisario provincial de la subasta se quedó con él por el precio de salida, al no haber interés entre el público en adquirir este inmueble, pues, debido a las vicisitudes de los últimos años, se encontraba ya en ruinas.
Arquiaga, desde el primer momento cedió la iglesia al arzobispado de Burgos, convirtiéndose desde entonces en parroquia de las granjas del monasterio.
A partir de la desamortización, la desidia, el olvido y el expolio convirtieron poco a poco al que fue un hermoso monasterio en unas peligrosas ruinas, motivo por el que en la década de los cincuenta los nietos de su comprador donaron las ruinas del cenobio al arzobispado de Burgos, su actual propietario.
En la década de los sesenta la iglesia seguía en uso, prueba de ello es que en 1964 se celebró allí la última boda, la de Adelaida da Silva Rodríguez y Eduardo Peña Cuesta. Pero en la década de los setenta, poco a poco la iglesia inició su camino hacia la ruina y el olvido.

Maqueta idealizada del monasterio

Fachada exterior principal

Accediendo al interior

Vista de una cripta en un lateral de la iglesia

Interior del templo

Techumbre y paredes de la nave principal

Claustro del monasterio de Rioseco

Claustro parcialmente derruido

Panorámica del claustro

Entrada al claustro desde zonas comunes del monasterio

Detalle del horno en la cocina

Calle lateral de accceso a zonas comunes con empedrado original

Detalle arquitectónico del claustro

Detalle de arcadas

Vista del claustro desde la planta superior

Perspectiva de parte del claustro



02

Poza de la Sal


Poza de la Sal

Antiguas salinas

La localidad se encuentra enriscada en la ladera de una sierra, fortificada y protegida por el castillo de los Rojas y con vistas sobre las llanuras de la comarca de La Bureba.


La antigua Salionca de los autrigones existió en la Edad del Bronce y del Hierro, con vestigios en el emplazamiento del Castellar y los aledaños de la fortaleza pozana.5​ 

La urbe cobró importancia con la conquista romana, al convertirse en uno de los principales centros productores de sal, indispensable para la conservación de los alimentos.

¿Cómo llegar?

Muy próxima a Medina de Pomar

Situado a 43 km al norte de Burgos capital, con 88 km² de término municipal y 211 habitantes en la localidad y 287 en el conjunto del municipio (2019). El Río Homino3​ surca sus tierras a unos dos kilómetros de distancia.

Breve historia

Antecedentes

Existen restos arqueológicos que aseguran presencia humana en el páramo desde el Neolítico, como las estructuras megalíticas de Altotero, Poza I y Túmulo del Hoyo.5​
La antigua Salionca de los autrigones existió en la Edad del Bronce y del Hierro, con vestigios en el emplazamiento del Castellar y los aledaños de la fortaleza pozana.5​ La urbe cobró importancia con la conquista romana, al convertirse en uno de los principales centros productores de sal, indispensable para la conservación de los alimentos.
A finales del siglo IX, el conde Diego Rodríguez Porcelos repobló Poza, construyendo el castillo para la defensa del nuevo territorio. Esta repoblación se enmarca en el mismo periodo que la construcción del castillo de Pancorbo y la fundación de Burgos en 884, fijándose nuevas fronteras.
A la caída del Antiguo Régimen queda constituida como ayuntamiento constitucional del mismo nombre en el partido de Briviesca, región de Castilla la Vieja, que contaba entonces con 2006 habitantes.
La localidad llegó a contar con una estación de ferrocarril perteneciente a la línea Santander-Mediterráneo, que estuvo operativa entre 1929 y 1985. En la actualidad la antigua línea férrea ha sido reconvertida en una vía verde.

¿Qué ver y visitar?

Casco antiguo

El casco antiguo de la villa de Poza de la Sal está rodeado por la muralla medieval que se conserva en su mayor parte, murallas de 5 metros de altura y dos de grueso. Al mismo se accede por tres puertas, la del Conjuradero, la del Ayuntamiento y la de las Eras.
Arquitectura popular en piedra, madera y yeso.
La trama urbana conserva la distribución y características medievales, con calles estrechas y empinadas flanqueadas por casas de piedra blasonadas y otras de entramado de madera. Asentadas en mampuesto con pisos realizados en entramados de madera y yeso. Sobre el núcleo urbano se levanta el palacio de los Marqueses de Poza, del que solo queda una torre y, ya en el monte, el castillo.
La iglesia de San Cosme y San Damián es el corazón del casco urbano. Debajo de ella se abre la Plaza Vieja, donde tradicionalmente se ha realizado el mercado. A su lado el ayuntamiento, frente al cual se ubica la Plaza Nueva abierta a la Comarca de la Bureba, lo que da a la villa el sobrenombre de «Balcón de La Bureba».

En la parte baja, camino a la zona de las eras de sal, está la casa de Administración de las Reales Salinas y, junto al río, el complejo llamado «Fuente Buena» o «Vieja», conformado por una serie de manantiales de agua dulce que mantienen lavaderos, abrevaderos y un centro de curtido de pieles, todo ello del siglo XVIII, aunque con vestigios romanos.
El casco urbano de Poza de la Sal fue declarado de Conjunto Histórico-Artístico el 12 de noviembre de 1982.

Las Salinas

El esplendor de la villa de Poza de la Sal se debe a sus salinas, ya explotadas desde antes de la época romana y cuyo valor estratégico justificaba la fortificación de la villa para su defensa en la Edad Media. Estas salinas junto con las de Añana en Álava, eran las principales del norte de la península ibérica.
La sal era, hasta hace pocas décadas, un material precioso, usado como conservante alimentario, pero, hasta la explotación minera de los yacimientos subterráneos, su producción estaba limitada a las salinas costeras y de manantiales de interior, por lo que su posesión era muy codiciada. A tal punto llegaba su importancia que se utilizaba como forma de pago ya desde época romana, siendo este el origen del término salario.
El desnivel del terreno) denominadas granjas y en las que el agua se reparte en parcelas rectangulares o eras. La evaporación del agua deja lista la sal para su recolección en unos depósitos protegidos de la lluvia o terrazos. Debido al escaso caudal de los manantiales también se utilizaba el bombeo de agua al interior de la tierra desde unas balsas o estanques, aumentando así la producción de sal.

Iglesia de San Cosme y San Damián

Este templo es de estilo gótico temprano con portada barroca, y data de finales del siglo XIV y comienzos del XV, sufriendo durante los siglos posteriores (siglos XVII y XVIII) numerosas reformas y añadidos. Pertenece a la Archidiócesis de Burgos y fue declarada B.I.C. en el año 1974 (fecha de declaración: 27/08/1974).

Castillo de las Rojas

A finales del siglo IX el conde Diego Rodríguez Porcelos repobló Poza construyendo el castillo para la defensa del nuevo territorio. Esta repoblación se enmarca en el mismo periodo que la construcción del castillo de Pancorbo y la fundación de Burgos en 884, fijándose nuevas fronteras. Como otros castillos de esta época, seguramente se trataría de una torre principal rodeada de algunos muros y barbacanas.
Vistas del castillo y el núcleo urbano.
En el siglo XIV, la familia Rodríguez de Rojas construyó el castillo actual sobre el anterior castillo del siglo IX. Con este nuevo castillo y sus murallas, la villa de Poza quedaba completamente protegida.
En 1528, sirvió de prisión para los embajadores de la Liga Clementina por orden del emperador Carlos V.
El castillo fue rehabilitado en 1808 por tropas francesas y soportó continuos ataques de guarniciones burgalesas, entre otros del guerrillero apodado Longa,​ hasta el fin de la guerra de la Independencia.

¿Que ver y visitar cerca?

Parque eólico en el páramo de Masa

En la actualidad, cabe destacar el gran campo de aerogeneradores que corona la parte más alta de la sierra lindando con el Páramo de Masa.


Construcción típica

Fachadas en una calle típica

Lateral de la plaza

Puerta de acceso al casco histórico

Valle de Bureba visto desde la plaza

Amanecer a los piés del castillo

Amanece tras el caastillo

Contraluz al amanecer

Panorámica del valle deBureba

Peñas sobre el valle de Bureba

Panorámica del Castillo de las Rojas

Detalle del mecanismo manual para elevar el agua salada

Las salinas de Poza de la Sal

Panorámica de las salinas

Panorámica del pueblo desde las salinas

¡Esta claro! La sal da sed...

Antiguo sistema de fuentes, bebederos y lavaderos

Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente en su pueblo natal

Parque eólico en el Páramo de Masa

Todo tranquilidad en el páramo de Masa

Valle de Burba



03

Oña


Oña

Monasterio de San Salvador

Oña fue una ubicación muy importante en la Edad Media.

Tuvo relevancia durante la formación de Castilla, todo lo cual ha quedado reflejado en su amplio conjunto monumental que posee. 
Ostenta el título de "Muy Leal y Valerosa Villa"

Oña es una villa y municipio perteneciente a la provincia de Burgos en la comunidad autónoma de Castilla y León en España. Forma parte de la comarca de la Bureba.
Está  medio camino entre las comarcas de la Bureba y Las Merindades. Está enclavada a los pies de los montes Obarenes y surcada por el río Oca (afluente del Ebro).


Mapa de ubicación

Oña está situada a medio camino entre las comarcas de la Bureba y Las Merindades

Breve historia

Historia

Aunque la localidad de Oña hunde sus raíces en los tiempos más remotos (cuevas con restos paleolíticos y un castro autrigón posteriormente romanizado) su entrada en la historia se puede situar a mediados del siglo VIII, cuando surgió como fortificado baluarte de uno de los más estratégicos accesos al norteño territorio en donde se habían refugiado las gentes cristianas ante la presión militar de los musulmanes del sur.
Dos siglos más tarde, en concreto en el año 950, el primer conde independiente de Castilla, Fernán González, le concede sus primeros privilegios. Su nieto, el conde Sancho García, el de los Buenos Fueros, eleva el lugar al rango condal y funda el monasterio de San Salvador que pone en manos de su hija, la infanta Trigidia. Desde ese momento el devenir de Oña va a estar ligado íntimamente a esta poderosa abadía benedictina (sus abades ostentaban el título de señores de Oña), que con el tiempo llegó a convertirse en una de las instituciones más influyentes de todo el reino de Castilla. Las exenciones y fueros con los que contaba Oña, en especial los concedidos por el rey Alfonso VIII, contribuyeron a su desarrollo económico y fueron el foco de atracción para una numerosa comunidad judía. A la caída del Antiguo Régimen queda constituida como ayuntamiento constitucional con el nombre de Oña y sus granjas en el partido Briviesca, región de Castilla la Vieja, contaba entonces con 498 habitantes.

¿Qué ver y visitar?

Patrimonio

Monasterio de San Salvador, fundado en el año 1011 por el conde de Castilla Sancho García. Desde el año de su fundación hasta 1033 estuvo formado por una comunidad mixta o dúplice, para más tarde pasar a ser dirigido por una comunidad benedictin Monasterio de San Salvador, a hasta el momento de su exclaustración, acaecida en 1835. Allí fue Abad San Íñigo hasta la fecha de su muerte el 1 de junio de 1068. Fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento el 3 de junio de 1931.
Iglesia parroquial de San Juan. Posee portada gótica y su torre de origen románico. Su interior está presidido por un calvario medieval proveniente de la cercana localidad de Tamayo.
Casas blasonadas de las familias Alonso de Prado y Díaz del Castillo'.
Palacio del obispo González Manso.
Casco urbano: conserva parte de sus antiguas y estrechas rúas medievales, en especial la calle Barruso, lugar donde estuvo ubicada su importante aljama judía. En un costado de la iglesia de San Juan se conserva el resto más importante de la muralla de Oña: el arco de la Estrella.

Una calle de la población de Oña

Torreón y acceso al Monasterio de San Salvador

Interior del templo del monasterio

Vista interior del claustro de San Salvador

Detalle arquitectónico del claustro

Jardín interior del claustro

Vista de la población desde el acceso al Monasterio de San Salvador

Fachada principal del monasterio

Conde de Castilla Sancho García, fundador del monasterio de San Salvador

El monasterio visto a través de una figura de arte desde el "Jardín sercreo"

Estanque en el Jardín Secreto

Exposición de esculturas en el Jarín Secreto

Escultura colgante

El jardín secreto otoñal

Arquitectura del jardín secreto vista en otoño

Original escultura colgante

¿Por que puerta entramos?



04

Eremitorio Cueva de los portugueses en Trespaderne


Eremitorio Cueva de los portugueses en Trespaderne

En la localidad de Tartales de Cilla, se encuentra una manifestación eremítica de primer orden, las cuevas de los portugueses. Se trata de un conjunto de protomonástico formado por 14 espacios, en origen  independientes, que podrían datarse entre los siglos VII y VIII.


Mapa de ubicación

En la carretera Oña a Trespaderne, en el mismo cruce a Tartalés de Cilla, encontramos las escaleras de acceso al eremítico.

Breve historia

Primer castillo de España

Existen numerosas huellas de asentamientos prehistóricos (Paleolítico medio) en la zona.
En una peña cercana al pueblo los romanos construyeron un castillo, seguramente para apoyar la conquista de Cantabria. Este castillo romano fue reconstruido en la Alta Edad Media, siendo considerado, el de Tedeja, en el primer castillo de España.

Orígenes

Desde el siglo VII existen ya estas cuevas excavadas en roca arenisca, roca fácil de manejar por su escasa dureza. La dificultad en su datación exacta se une a la incertidumbre sobre su cometido original, pues se ignora si existió alguna corriente religiosa que promulgara el ascetismo o más bien fueron los mozárabes procedentes del sur de la Península quienes las construyeran como cobijo.

Sabias que...

¿porqué se denomina Cueva de los portugueses?

La denominación actual de Cuevas de los Portugueses se debe a su reutilización como viviendas a principios del siglo XX por los trabajadores del ferrocarril Santander-Mediterráneo. Estos trabajadores modificaron la obra medieval, comunicando entre sí los diferentes habitáculos. Las cuevas originales tenían planta rectangular y se accedían a su interior a través de una puerta tallada junto a otro vano como una ventana. Los bancos corridos y mechinales u hornacinas datan de aquellos primeros tiempos.
Continúa debatiéndose en la actualidad si estos habitáculos constituían meros alojamientos de ganaderos seminómadas de época altomedieval, o lo que resulta más probable, tienen su origen en las comunidades religiosas que avanzan del eremitismo a la vida en comunidad: el incipiente monacato.

Entrada a una cueva

Entorno natural del eremitorio

Vista interior de una de las salas

¡Aún hay vecinos!

Camino entre cuevas

Puerta de acceso

Cuevas comunicadas, para ampliar la estancia

Escaleras de acceso desde la carretera

Al pié del eremitorio

Vista desde el interior de una estancia




“No he fracasado. He encontrado diez mil formas que no funcionan”. – Thomas Edison

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